
EsTe EsCrItO lO SuBo PoR sU cUmPlE DaVid... Es MI reGaLO, EsPeRo QuE le GusTe.... bEsoS y Q cUmpLA mUcHos Mas.....
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Ella esta en la cama acostada con un cigarro entre los dedos, esperando a su próximo cliente, aun puede sentir gotas de sudor corriendo por su cuerpo, aun transpira sexo.
Mira todo el ambiente sucio que la rodea en esas 4 paredes… una cama de mala muerte, un cuadro barato y un reloj de pared. A su izquierda una puerta que la lleva a un cochino baño y al frente la única salida y entrada de sus desdichas.
Ya lleva tiempo teniendo sexo sin placer ¿Pero qué más le queda?, es lo que le da la comida para subsistir en este mundo, su madre también lo solía hacer…
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Lleva una camisa de botones algo desabrochada y unos cacheteros que envuelven sus voluptuosas nalgas, tiene el pelo corto, liso y marrón, ojos como la arena no solo por su color sino por tantas cosas que puedes encontrar en ellos. Su boca es de un rojo intenso, labios finos y delicados, su piel parece suave y es de un tono bronceado, sus pechos lucen pequeños bajo esa camisa…. Solo se logran detallar bajo sus redondas nalgas unas piernas bien formadas; Realmente ella era hermosa.
Esa fue la primera imagen que tuve de ella al encontrarme parada en el marco de aquella puerta, se quedo impresionada al verme, en un principio no supe porque….
Las primeras palabras que salieron de su boca fueron ¿Qué haces aquí?.... Yo muy consternada dije: ¿Por qué crees que estoy aquí? Se levanto de la cama sin decir algo más, se dirigió al baño y cerro la puerta, y me quede sentada escuchando el correr del agua tras ella. Y allí estaba yo, postrada en una esquina observando un reloj de pared y una caja de cigarros que se encontraban en el colchón…, jugando con mi mente a escapar de la dependencia me decía a mi misma: “no fumaras eso te hace mal”, mientras deseaba que aquella mujer saliera de una buena vez…. Dios lo que hacía por calmar una de más de mis adicciones: el sexo…. Es que ya no me bastaba con las otras mujeres que podía conseguir por mi cuenta, quería mas, y bueno quería probar con una puta, por lo visto era más fácil, no tenía que decir bobadas para llevármelas a la cama, solo pagaba y obtenía lo que quería en un instante.
En eso se abrió la puerta solo estaba cubierta por una toalla, se sentó rápidamente a mi lado sin siquiera verme al rostro… yo pensé: ¿Será que todas hacen esto?, y como todo consumidor me sentí con el derecho de decir: ¿Qué esperas para hacer tu trabajo?... No me había dado cuenta de lo fría que estaba actuando hasta que se volteo y me dijo que no sabía por donde comenzar… y fue allí donde pude quitarle el antifaz, era una niña disfrazada de mujer…. Quise ofrecerle disculpas, pero ella se levanto, se quitó la toalla y me dijo una vez más con la mirada perdida: Haz lo que quieras conmigo… Enseguida me quede enganchada aun sin saber porque…. Me levante y voltee su cara, observe sus ojos y me adentre en ellos, sentí como una conexión, creo que era la única que lo había hecho. Baje el rostro y pedí perdón mientras le acariciaba el brazo, ella levanto mi cara y no pude contenerme, la bese… y fue el único beso que obtuve de sus delgados labios, fue un largo y tierno beso con sabor a cigarro que precedió al despojo de mi ropa, luego ella fue hacia la cama y me dijo tómame ya que el tiempo corre…
Comencé tocándola suavemente, pues mis 5 años en la escuela de psicología me decían que ella necesitaba dulzura, acto seguido la toque y la bese tierna y lentamente por cada centímetro de su esbelto cuerpo, jamás imagine que una puta oliera de la manera en que ella olía, su olor hoy en día se me hace difícil de explicar, del mismo modo que se me hace difícil de olvidar…. Olía como a pureza y tranquilidad. Pero su olor no me sorprendió tanto como su agilidad… (A mi me gusta retar a la gente y saciarme de sus reacciones frente a casos que no han experimentado, así que le dije: “Esta noche no seré yo quien de placer, serás tu”.)
Ella solo me miro perplejamente y luego solo comenzó a descender con sus labios desde mi cuello a mis pechos y mi ombligo, sin dudarlo con sus manos separo mis piernas e introdujo su cabeza entre ellas para estimularme con su larga y delgada lengua ejerciendo suavemente presión con sus labios en mi clítoris y girando su lengua muy dentro de mi…. Para mi sorpresa no necesito mucho tiempo para hacerme llegar, pero yo no me conformo con solo un orgasmo, por lo que le dije que le pagaba una hora mas porque iba a declinar lo que hace media le había dicho y que ahora era su turno; y sin mas preámbulos deje de fingir dulzura y me abalance sobre ella, la lleve hacia una de las paredes y la bese en el cuello con pasión desenfrenada, pase mi lengua por su cara y mordí su oreja izquierda mientras mis manos tomaban sus senos, al presionarlos podía ver como mordía sus labios, baje mi boca hasta sus pezones e hice círculos sobre ellos con mi lengua y los mordí hasta que mis dedos con firmeza se adentraron en ella, quien soltó un corto gemido, los cuales siguieron efectuándose cada vez mas largos y con mayor intensidad a medida que mis dedos aumentaban el ritmo y danzaban rápidamente sintiendo las contracciones que su sexo ocasionaba… de repente solo se escucharon entrecortados pero fuertes gemidos, acompañados de una voz sobreexcitada que me decía que no parara, esto me disparo y junto a ella empecé a llegar… Al emitir su último gemido me halo con fuerza el enmarañado cabello… Me despegue de su sudado cuerpo sin mirarla, busque mis cosas y antes de salir la mire… estaba acostada boca abajo en la cama con la cabeza hacia los pieceros viéndome con sus profundos ojos, me acerque a la cama y le deje su dinero, en ese momento me sentí como la perra desgraciada que soy, pero me excuse a mi misma diciéndome que ella tampoco era una santa y que quizás hacia lo mismo con todos, con ello me sentí mano a mano, mire el reflejo de su alma por ultima vez y me fui sin decir una palabra.
Hasta hoy no supe su nombre, hasta hoy se quedó en mí su esencia, su tristeza, el misterio de sus ojos y su vacío… Jamás he comprendido como esa pobre mujer invadió mi ser de tal manera, busque en muchas algo parecido pero ninguna ha podido emularla…
Oh dios! Si ya no fuera tan vieja y desdichada para volver a París…
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Nuevamente la puerta se abrió y adopte una cara de asombro, por primera vez en mi vida de mujerzuela me sorprendí de un cliente, por lo general eran babosos viejos borrachos, adolescentes vírgenes y aberrados sexuales…. Pero jamás había visto desde aquel umbral a una mujer, era alta, morena, de ojos verdes y cabello oscuro recogido en una cola de caballo, aparentaba unos 30 años. Llevaba un conjunto de oficina negro y una camisa blanca... de mis labios surgieron por inercia tres palabras interrogantes: ¿Qué haces aquí?, al escuchar aquella respuesta pude darme cuenta que hubiera sido mejor no decir nada… de sus gruesos labios salio otra pregunta conjugada con una ronca voz: “¿Por qué crees que estoy aquí?”, sin decir nada me fui directo al baño, necesitaba lavarme y meditar la escena que estaba presenciando… Abrí la regadera y mientras me quitaba la ropa observaba a aquella mujer por la rendija de la puerta, se había sentado en una esquina y tenia la mirada fija hacia el reloj y de vez en cuando ojeaba mi caja de cigarrillos…
Me sentía tan extrañada, tan confundida, sin saber que hacer, casi o de igual manera que la primera vez que entre en ese cuarto a esperar por el inicio de mis desdichas, el primer hombre que pagaría por mi inocencia y mi cuerpo.
Respire profundo y cubrí mi cuerpo desnudo con una toalla, acto seguido abrí la puerta, sentí sus ojos encima y trate de esquivarlos inclinando la cara hacia abajo y me senté lo más rápido que pude a su lado… su boca volvió a pronunciar silabas seguidas: “¿Qué esperas para hacer tu trabajo?”, me dijo, Sin saber porque voltee y le respondí con la verdad, sin importarme perder el dinero, pues realmente no sabia por donde comenzar, en ese momento me miró a los ojos, sentí como si me desnudara con la mirada y antes de que pudiera decir algo mas me levante y deje caer la toalla, en señal de que podía hacer lo que quisiera conmigo de una buena vez… Al levantarse volvió a adentrarse en mis ojos, me asuste, pero de igual modo observe sus grandes ojos verdes, fue un instante mágico, mi estomago se sentía como mareado, y yo no sabia exactamente porque… Ella bajo su cara, sentí un leve escalofrió, su fría pero suave mano me acariciaba el brazo, y de sus labios salio una frase totalmente desconocida en mi vocabulario: “perdón”… sentí ganas de besarla cosa que no se hace con los clientes, mis manos se abalanzaron sobre su ropa, la despoje de ella y me fui a la cama… con un tono de voz aguda le dije que me tomara de una vez…
La dulzura de su ser impregno mi cuerpo, con sus manos y sus labios, pero ello fue el preámbulo de lo que aquella mujer deseaba, me pidió que la satisficiera yo.. Entonces me deje guiar por el sentido común y comencé a descender con mis labios desde arriba hacia abajo, ya cerca del “triangulo de las bermudas” separe sus piernas y me adentre en su húmedo sexo con mi lengua, me excito tanto que no pude parar hasta hacerla llegar… No imagine que me pediría una hora mas, pero lo hizo, esta vez para satisfacerme, a un lado quedo la dulzura la cual cedió el paso a la pasión. Sin duda alguna ella era una experta en la materia, mientras mordía mis labios podía sentir como me mojaba, de mi boca surgió un corto gemido, el cual por primera vez no era fingido; estos se intensificaron mientras sus dedos me estimulaban cada vez con mayor empeño.. Jamás había llegado de aquella manera, en realidad solo me había sentido satisfecha con mi propia mano, gemía y gemía muy fuerte sin parar, mientras le gritaba que no parara; al llegar a la cima de mi primer orgasmo y para calmar mi sobreexcitación hale con mis manos su cabello…
Aun no me había reestablecido del todo cuando ella se separo de mi y busco sus cosas, deje de pensar en aquella situación irreal en la que quería creer, fui hacia la cama y me acosté boca abajo para observarla detalladamente y mantenerla en mis recuerdos, aun luego de que abandonara el cuarto de motel mi estomago se estremecía, olvide por un momento la frialdad de aquella mujer y cerré los ojos para perderme en mi imaginación… Soñé que la mujer anónima regresaba una vez mas me pedía con su voz ronca perdón, me llevaba a un lugar fuera de este país lleno de flores de todos los colores, me cuidaba noche y día, en el atardecer se recostaba a mi lado y jugaba con mis cabellos haciéndome sentir en mis adentros el danzar de las mariposas…
SAL DE AQUÍ LOCA INDIGENTE!!, me gritaba el dueño de la zapatería que se encontraba tras de mi, había amanecido y este necesitaba alzar la Santamaría del negocio que me había servido como refugio la noche anterior. Me levante como cada día de los que siguieron a aquella noche en la que fui despedida de mi antiguo trabajo… soñando con la misma mujer anónima, sin un techo estable donde vivir, con el mismo movimiento en la barriga, y con las enormes ganas de gritarle al mundo que había dejado todo por ella, por una noche parisina…. Aunque ella, la mujer anónima jamás supiera ni recordara a esta pobre puta…
Mira todo el ambiente sucio que la rodea en esas 4 paredes… una cama de mala muerte, un cuadro barato y un reloj de pared. A su izquierda una puerta que la lleva a un cochino baño y al frente la única salida y entrada de sus desdichas.
Ya lleva tiempo teniendo sexo sin placer ¿Pero qué más le queda?, es lo que le da la comida para subsistir en este mundo, su madre también lo solía hacer…
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Lleva una camisa de botones algo desabrochada y unos cacheteros que envuelven sus voluptuosas nalgas, tiene el pelo corto, liso y marrón, ojos como la arena no solo por su color sino por tantas cosas que puedes encontrar en ellos. Su boca es de un rojo intenso, labios finos y delicados, su piel parece suave y es de un tono bronceado, sus pechos lucen pequeños bajo esa camisa…. Solo se logran detallar bajo sus redondas nalgas unas piernas bien formadas; Realmente ella era hermosa.
Esa fue la primera imagen que tuve de ella al encontrarme parada en el marco de aquella puerta, se quedo impresionada al verme, en un principio no supe porque….
Las primeras palabras que salieron de su boca fueron ¿Qué haces aquí?.... Yo muy consternada dije: ¿Por qué crees que estoy aquí? Se levanto de la cama sin decir algo más, se dirigió al baño y cerro la puerta, y me quede sentada escuchando el correr del agua tras ella. Y allí estaba yo, postrada en una esquina observando un reloj de pared y una caja de cigarros que se encontraban en el colchón…, jugando con mi mente a escapar de la dependencia me decía a mi misma: “no fumaras eso te hace mal”, mientras deseaba que aquella mujer saliera de una buena vez…. Dios lo que hacía por calmar una de más de mis adicciones: el sexo…. Es que ya no me bastaba con las otras mujeres que podía conseguir por mi cuenta, quería mas, y bueno quería probar con una puta, por lo visto era más fácil, no tenía que decir bobadas para llevármelas a la cama, solo pagaba y obtenía lo que quería en un instante.
En eso se abrió la puerta solo estaba cubierta por una toalla, se sentó rápidamente a mi lado sin siquiera verme al rostro… yo pensé: ¿Será que todas hacen esto?, y como todo consumidor me sentí con el derecho de decir: ¿Qué esperas para hacer tu trabajo?... No me había dado cuenta de lo fría que estaba actuando hasta que se volteo y me dijo que no sabía por donde comenzar… y fue allí donde pude quitarle el antifaz, era una niña disfrazada de mujer…. Quise ofrecerle disculpas, pero ella se levanto, se quitó la toalla y me dijo una vez más con la mirada perdida: Haz lo que quieras conmigo… Enseguida me quede enganchada aun sin saber porque…. Me levante y voltee su cara, observe sus ojos y me adentre en ellos, sentí como una conexión, creo que era la única que lo había hecho. Baje el rostro y pedí perdón mientras le acariciaba el brazo, ella levanto mi cara y no pude contenerme, la bese… y fue el único beso que obtuve de sus delgados labios, fue un largo y tierno beso con sabor a cigarro que precedió al despojo de mi ropa, luego ella fue hacia la cama y me dijo tómame ya que el tiempo corre…
Comencé tocándola suavemente, pues mis 5 años en la escuela de psicología me decían que ella necesitaba dulzura, acto seguido la toque y la bese tierna y lentamente por cada centímetro de su esbelto cuerpo, jamás imagine que una puta oliera de la manera en que ella olía, su olor hoy en día se me hace difícil de explicar, del mismo modo que se me hace difícil de olvidar…. Olía como a pureza y tranquilidad. Pero su olor no me sorprendió tanto como su agilidad… (A mi me gusta retar a la gente y saciarme de sus reacciones frente a casos que no han experimentado, así que le dije: “Esta noche no seré yo quien de placer, serás tu”.)
Ella solo me miro perplejamente y luego solo comenzó a descender con sus labios desde mi cuello a mis pechos y mi ombligo, sin dudarlo con sus manos separo mis piernas e introdujo su cabeza entre ellas para estimularme con su larga y delgada lengua ejerciendo suavemente presión con sus labios en mi clítoris y girando su lengua muy dentro de mi…. Para mi sorpresa no necesito mucho tiempo para hacerme llegar, pero yo no me conformo con solo un orgasmo, por lo que le dije que le pagaba una hora mas porque iba a declinar lo que hace media le había dicho y que ahora era su turno; y sin mas preámbulos deje de fingir dulzura y me abalance sobre ella, la lleve hacia una de las paredes y la bese en el cuello con pasión desenfrenada, pase mi lengua por su cara y mordí su oreja izquierda mientras mis manos tomaban sus senos, al presionarlos podía ver como mordía sus labios, baje mi boca hasta sus pezones e hice círculos sobre ellos con mi lengua y los mordí hasta que mis dedos con firmeza se adentraron en ella, quien soltó un corto gemido, los cuales siguieron efectuándose cada vez mas largos y con mayor intensidad a medida que mis dedos aumentaban el ritmo y danzaban rápidamente sintiendo las contracciones que su sexo ocasionaba… de repente solo se escucharon entrecortados pero fuertes gemidos, acompañados de una voz sobreexcitada que me decía que no parara, esto me disparo y junto a ella empecé a llegar… Al emitir su último gemido me halo con fuerza el enmarañado cabello… Me despegue de su sudado cuerpo sin mirarla, busque mis cosas y antes de salir la mire… estaba acostada boca abajo en la cama con la cabeza hacia los pieceros viéndome con sus profundos ojos, me acerque a la cama y le deje su dinero, en ese momento me sentí como la perra desgraciada que soy, pero me excuse a mi misma diciéndome que ella tampoco era una santa y que quizás hacia lo mismo con todos, con ello me sentí mano a mano, mire el reflejo de su alma por ultima vez y me fui sin decir una palabra.
Hasta hoy no supe su nombre, hasta hoy se quedó en mí su esencia, su tristeza, el misterio de sus ojos y su vacío… Jamás he comprendido como esa pobre mujer invadió mi ser de tal manera, busque en muchas algo parecido pero ninguna ha podido emularla…
Oh dios! Si ya no fuera tan vieja y desdichada para volver a París…
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Nuevamente la puerta se abrió y adopte una cara de asombro, por primera vez en mi vida de mujerzuela me sorprendí de un cliente, por lo general eran babosos viejos borrachos, adolescentes vírgenes y aberrados sexuales…. Pero jamás había visto desde aquel umbral a una mujer, era alta, morena, de ojos verdes y cabello oscuro recogido en una cola de caballo, aparentaba unos 30 años. Llevaba un conjunto de oficina negro y una camisa blanca... de mis labios surgieron por inercia tres palabras interrogantes: ¿Qué haces aquí?, al escuchar aquella respuesta pude darme cuenta que hubiera sido mejor no decir nada… de sus gruesos labios salio otra pregunta conjugada con una ronca voz: “¿Por qué crees que estoy aquí?”, sin decir nada me fui directo al baño, necesitaba lavarme y meditar la escena que estaba presenciando… Abrí la regadera y mientras me quitaba la ropa observaba a aquella mujer por la rendija de la puerta, se había sentado en una esquina y tenia la mirada fija hacia el reloj y de vez en cuando ojeaba mi caja de cigarrillos…
Me sentía tan extrañada, tan confundida, sin saber que hacer, casi o de igual manera que la primera vez que entre en ese cuarto a esperar por el inicio de mis desdichas, el primer hombre que pagaría por mi inocencia y mi cuerpo.
Respire profundo y cubrí mi cuerpo desnudo con una toalla, acto seguido abrí la puerta, sentí sus ojos encima y trate de esquivarlos inclinando la cara hacia abajo y me senté lo más rápido que pude a su lado… su boca volvió a pronunciar silabas seguidas: “¿Qué esperas para hacer tu trabajo?”, me dijo, Sin saber porque voltee y le respondí con la verdad, sin importarme perder el dinero, pues realmente no sabia por donde comenzar, en ese momento me miró a los ojos, sentí como si me desnudara con la mirada y antes de que pudiera decir algo mas me levante y deje caer la toalla, en señal de que podía hacer lo que quisiera conmigo de una buena vez… Al levantarse volvió a adentrarse en mis ojos, me asuste, pero de igual modo observe sus grandes ojos verdes, fue un instante mágico, mi estomago se sentía como mareado, y yo no sabia exactamente porque… Ella bajo su cara, sentí un leve escalofrió, su fría pero suave mano me acariciaba el brazo, y de sus labios salio una frase totalmente desconocida en mi vocabulario: “perdón”… sentí ganas de besarla cosa que no se hace con los clientes, mis manos se abalanzaron sobre su ropa, la despoje de ella y me fui a la cama… con un tono de voz aguda le dije que me tomara de una vez…
La dulzura de su ser impregno mi cuerpo, con sus manos y sus labios, pero ello fue el preámbulo de lo que aquella mujer deseaba, me pidió que la satisficiera yo.. Entonces me deje guiar por el sentido común y comencé a descender con mis labios desde arriba hacia abajo, ya cerca del “triangulo de las bermudas” separe sus piernas y me adentre en su húmedo sexo con mi lengua, me excito tanto que no pude parar hasta hacerla llegar… No imagine que me pediría una hora mas, pero lo hizo, esta vez para satisfacerme, a un lado quedo la dulzura la cual cedió el paso a la pasión. Sin duda alguna ella era una experta en la materia, mientras mordía mis labios podía sentir como me mojaba, de mi boca surgió un corto gemido, el cual por primera vez no era fingido; estos se intensificaron mientras sus dedos me estimulaban cada vez con mayor empeño.. Jamás había llegado de aquella manera, en realidad solo me había sentido satisfecha con mi propia mano, gemía y gemía muy fuerte sin parar, mientras le gritaba que no parara; al llegar a la cima de mi primer orgasmo y para calmar mi sobreexcitación hale con mis manos su cabello…
Aun no me había reestablecido del todo cuando ella se separo de mi y busco sus cosas, deje de pensar en aquella situación irreal en la que quería creer, fui hacia la cama y me acosté boca abajo para observarla detalladamente y mantenerla en mis recuerdos, aun luego de que abandonara el cuarto de motel mi estomago se estremecía, olvide por un momento la frialdad de aquella mujer y cerré los ojos para perderme en mi imaginación… Soñé que la mujer anónima regresaba una vez mas me pedía con su voz ronca perdón, me llevaba a un lugar fuera de este país lleno de flores de todos los colores, me cuidaba noche y día, en el atardecer se recostaba a mi lado y jugaba con mis cabellos haciéndome sentir en mis adentros el danzar de las mariposas…
SAL DE AQUÍ LOCA INDIGENTE!!, me gritaba el dueño de la zapatería que se encontraba tras de mi, había amanecido y este necesitaba alzar la Santamaría del negocio que me había servido como refugio la noche anterior. Me levante como cada día de los que siguieron a aquella noche en la que fui despedida de mi antiguo trabajo… soñando con la misma mujer anónima, sin un techo estable donde vivir, con el mismo movimiento en la barriga, y con las enormes ganas de gritarle al mundo que había dejado todo por ella, por una noche parisina…. Aunque ella, la mujer anónima jamás supiera ni recordara a esta pobre puta…
